Una reflexión de Luis Miguel Rangel Torres plantea que la educación gastronómica debe integrar investigación, ética y conocimiento del territorio, además de las habilidades culinarias.
La formación de los chefs colombianos debe incluir un conocimiento profundo de las cocinas regionales y de las comunidades que las preservan. Así lo plantea Luis Miguel Rangel Torres en un artículo publicado en Excelencias Gourmet, donde propone vincular la enseñanza técnica con la protección del patrimonio gastronómico. Excelencias Gourmet
Su propuesta invita a las escuelas a acercar a los estudiantes a plazas de mercado, hogares y territorios rurales. El objetivo es comprender el origen de los ingredientes y aprender de quienes han transmitido sus preparaciones durante generaciones.
El enfoque incorpora cinco principios: una gastronomía saludable, solidaria, sostenible, satisfactoria y sociable. También destaca la importancia de reconocer a las cocineras tradicionales, remunerar justamente a los productores y dar crédito a los conocimientos colectivos.
Rangel propone, además, fortalecer la lectura, la investigación, la comunicación y la gestión empresarial. Con estas herramientas, los futuros chefs podrían dirigir sus negocios y explicar el valor cultural de lo que sirven.
La reflexión presenta al cocinero como un vínculo entre innovación y memoria: un profesional capaz de transformar las recetas con respeto por sus raíces y por las comunidades que las mantienen vivas. Excelencias Gourmet

